Por ejemplo, la cama inteligente de XSleep utiliza decenas de sensores repartidos por el colchón y la almohada para analizar el comportamiento del usuario mientras duerme. Después de procesar todos los datos y de pedirle describa la calidad de su sueño a través de un formulario rellenado en el teléfono móvil, la aplicación accede a patrones médicos que la empresa va actualizando en la nube y determina cuáles son los problemas que impiden un sueño placentero. El diagnóstico lo muestra a través de la app, pero, como lógicamente el usuario poco puede hacer al respecto cuando duerme, el propio colchón realiza pequeños movimientos durante la noche para modificar o corregir los movimientos que impiden el descanso.
viernes, 9 de junio de 2017
Elementos sorprendentes de un futuro muy cercano.
Realidad virtual, realidad aumentada, inteligencia artificial,
robótica, vehículos sin conductor, y un creciente universo de aparatos
inteligentes que se conectará entre sí gracias al Internet de las cosas.
A veces parece que en el futuro lo único que sobra es el ser humano.
Afortunadamente, a juzgar por las novedades presentadas hoy en la
inauguración de CES Asia, la
edición oriental de la feria tecnológica CES Las Vegas, las máquinas de
momento siguen al servicio de las personas. Eso sí, no siempre de la
forma en la que nos lo esperamos.
Por ejemplo, la cama inteligente de XSleep utiliza decenas de sensores repartidos por el colchón y la almohada para analizar el comportamiento del usuario mientras duerme. Después de procesar todos los datos y de pedirle describa la calidad de su sueño a través de un formulario rellenado en el teléfono móvil, la aplicación accede a patrones médicos que la empresa va actualizando en la nube y determina cuáles son los problemas que impiden un sueño placentero. El diagnóstico lo muestra a través de la app, pero, como lógicamente el usuario poco puede hacer al respecto cuando duerme, el propio colchón realiza pequeños movimientos durante la noche para modificar o corregir los movimientos que impiden el descanso.

Por ejemplo, la cama inteligente de XSleep utiliza decenas de sensores repartidos por el colchón y la almohada para analizar el comportamiento del usuario mientras duerme. Después de procesar todos los datos y de pedirle describa la calidad de su sueño a través de un formulario rellenado en el teléfono móvil, la aplicación accede a patrones médicos que la empresa va actualizando en la nube y determina cuáles son los problemas que impiden un sueño placentero. El diagnóstico lo muestra a través de la app, pero, como lógicamente el usuario poco puede hacer al respecto cuando duerme, el propio colchón realiza pequeños movimientos durante la noche para modificar o corregir los movimientos que impiden el descanso.
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